En el barrio de Kyoto, Slow Bloom se ha convertido en un punto de referencia para quienes buscan algo fuera de lo comun. Los platos llegan bien presentados, con sabores que sorprenden agradablemente y porciones que satisfacen sin pasarse. La relacion calidad-precio es uno de los puntos fuertes de este lugar. La carta refleja una cocina honesta, trabajada con ingredientes de calidad y recetas que priorizan el sabor por encima de las tendencias del momento. Aqui lo importante es que la comida sea buena, y punto. El tipo de lugar que la gente guarda como secreto y luego no puede evitar compartir con sus mejores amigos.
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